Todo tiene un origen. Todo. Pan viene del latín panis que significa pan. Fácil. Panis a su vez, viene del indoeuropeo pa que significa comer, proteger, lo que se relaciona con palabras como pastor, pasto, pastorela. Por otro lado, tenemos la voz del griego πᾶς-πάσα-πάν que viene de pant y que quiere decir todo, entero, completo.

Lo tenemos clarísimo: la etimología es evidentemente acertada. El pan lo es todo. El pan nos da vida, porque el pan —de masa madre— es vida. El pan es nuestro alimento diario. Tan simple y tan complejo a la vez. Cereal y agua. Trabajo y naturaleza. Ciencia y misterio. Es alimento que protege nuestra vida, alimento que surge de la tierra y que cultiva nuestra conexión con la misma. Un ciclo. 

Las palabras nos pueden decir tanto de las cosas a las que dan nombre; es ahí donde reside su valor. Y cuando conectamos unas con otras, las dividimos y como un rompecabezas, las volvemos a armar, surgen posibilidades infinitas. Con «pan» tenemos por ejemplo, panal, empanada, campana, pansa, pandero, pancarta, panacea, páncreas, hispano. También está ocupante, pánico, pandemia (justamente)… Y con pequeñas modificaciones, aunque con grandes vínculos tenemos compañero, compartir o compañía. 

Estas últimas son las favoritas porque tienen todo que ver con el pan. El prefijo con o com antes de una p o de una b significa en latín al mismo tiempo que. Compañero resulta ser así, el que come su pan con. Otro dato interesante: cuando la n se convierte en ñ para seguir con ero implica que el hecho es cotidiano o periódico. Habitual pero no por ello corriente. Común pero memorable. Pan involucra a dos o más. Porque el pan se comparte. Y al compartirse el pan también se comparte la vida, los problemas y las penas, la felicidad, las conversaciones, los saberes, las historias.

El pan reconforta en los momentos difíciles y también nos hace recordar que sin ellos, nuestro andar no tendría mucho sentido porque entonces, no tendríamos el valor de agradecer. Y tal vez no seríamos capaces de saborear y enloquecer de goce con las pequeñas cosas de cada día.